A volte, sull’orlo della notte, si rimane sospesi
e non si muore. Si rimane dentro un solo respiro,
a lungo, nel giorno mai compiuto, si vede
la porta spalancata da un grido. La mano feriva
con una precisione vicina alla dolcezza. Così
si trascorre dal primo sangue fino a qui,
fino agli attimi che tornano a capire e restano
imperfetti e interrogati.


A veces, en el borde de la noche, uno queda suspendido
y no muere. Queda dentro de un solo suspiro,
largo tiempo, en el día nunca terminado, ve
la puerta abierta por un grito. La mano hería
con una precisión cercana a la dulzura. Así
se pasa de la primera sangre hasta aquí,
hasta los instantes que logran entender y quedan
imperfectos e interrogados.


Primer poema del libro Quell’andarsene nel buio dei cortili, de Milo de Angelis.

La traducción es mía. Editor se busca.

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