Venía de yoga y me he medio empujado con una chica que quería sentarse en el único sitio libre del vagón. He conseguido el asiento, pero justo han llegado dos señoras mayores y le he dejado el lugar a una de ellas. En la parada siguiente se han liberado dos asientos más y ahí que me he sentado junto a las dos señoras. Hablaban en castellano. Que de dónde eran, les pregunto. De Brooklyn, me han dicho. ¿Pero nacieron ustedes en Brooklyn? No, no, yo soy dominicana, dice una, y yo soy uruguaya, me dice la otra. Y me precisa que es un país que queda bien abajo, que luego está Argentina y ahí se acaba el mundo. Y que lleva cuarenta años en Estados Unidos, pero se arrepiente de no haberle hecho caso a su jefe, cuando trabajaba en el hospital Pereira Rossell: Avellaneda, no se vaya usted a Estados Unidos, usted aquí tiene una carrera por delante, no se vaya, Avellaneda. Solo falta que se llame Laura, me digo, sonrío, claro, y seguimos hablando. Y antes de llegar a su parada, como para probar suerte, les pregunto cómo se llaman, aunque se imaginarán que a la pobre dominicana la tenía yo medio olvidada, y María Infante, me dice ella, y Laura Avellaneda, me dice la uruguaya. Y ahí sí que le pido que me lo repita por favor y ella vuelve a decir Laura Avellaneda, con la ll rehilada apenitas, y entiendo que me tengo que bajar con ella en su parada y ahora acabo de llegar a casa, una hora después.

* Laura Avellaneda es la protagonista de La tregua y también un personaje de Poemas de Otros, de Mario Benedetti.

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