De nuevo, recurriendo al viejo truco de las entradas del blog antiguo para llenar huecos.

Las gafas de Lennon

Publicado el Sábado, 24 de Septiembre de 2005 08:28 p.m.

Por la tarde repartimos folletos de la obra en la esplanada del Pompi. Hay gente que lee, hay gente que bebe medio a escondidas, hay mujeres increíblemente estilosas, hay un chico con una chaqueta amarillísima y un amigo de los despeinados. Decidimos darles un folleto, pero no están en nuestro camino y habría que seguirlos. No nos plantea un gran problema, la verdad, y entramos al museo detrás de ellos. Sonrisas más bien forzadas y de nuevo a explicar lo de ver una obra como un museo, lo de que Saint Denis está a 5 minutos en RER de París, lo de que es danza, teatro y realidad, du vrai théâtre, quoi.
Ya que estamos dentro, no estaría mal dejar algunos folletos en el museo. Me acerco a la recepción y quiero hablar con el chico interesantísimo que trabaja detrás del mostrador. Un señor le pregunta no sé qué sobre Zurich desde hace ya varios minutos y él le lee la bibliografía que aparece en la pantalla del ordenador. Su inglés es digno del mejor francés. Me pongo a la cola, levanta la vista, me sonríe. Yo, claro, bajo la cabeza. (Se va a dar cuenta de que estoy esperando para hablar con él y la señora de pelo blanco está también detrás del mostrador sin hacer nada. Abandono la fila y un poco las marigorringos del estómago y le pregunto a su colega si puedo dejar folletos. Me dice que no y yo ya lo sabía – pero es que sólo quería hablar con su compañero, señora- y le dejo uno de todas maneras. Lo olvida sobre una carpeta roja).
Salgo del museo y le digo al atractivo director de Banfield que me he enamorado. Le da un poco igual. Nos despedimos y voy a buscar a Csilla a la biblioteca del museo. Subo al tercer piso . Je suis amoureuse. Me sonríe y, en lugar de salir por la puerta de atrás, salimos por la que queda frente al mostrador de la entrada. Va a por un plano de la exposición temporal para verle de cerca mientras yo salgo y sé que él se da cuenta de la jugada. Nada que hacer. Tal vez si tuviéramos quince años.
Le gusta todo menos sus gafas.
Decidimos que es historiador del arte y que se llama Olivier.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s