Sur l’absence sans désir
Sur la solitude nue
Sur les marches de la mort
J’écris ton nom

Paul Éluard

Essere libera stanca. La certeza, esa palabra hermosa, es una red que algunas veces tejemos de a poco y otras con prisa, porque apremia. Pero siempre con las manos, siempre es algo fabricado. Quién no ha estado en la cuerda floja. Quién no ha sentido que el camino sería más fácil sabiendo que no caemos al vacío, que ahí está la malla. Que entonces podríamos dar pasos más firmes, atravesar el alambre, llegar al otro extremo, comer perdices cuando termináramos de pagar la hipoteca. Y sin embargo. Hay algo indescriptible en saberse inerme. En ensayar pasitos pequeños, como saltos minúsculos, breves porque abajo no hay nada; gráciles porque arriba está todo. Está, claro, el desasosiego de que un tropiezo puede ser fatal. Y que volar, al fin y al cabo, debe de cansar una barbaridad. Ésa es la lucha.

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