1. Tengo diez años. Estoy sentada en la cocina de casa de abuela. Al otro lado de la mesa está Poli. Me ponen entre las manos un cuenquito como de madera. Con la pajita de plata hay que absorber el jugo que sale de la yerba. Han venido los tíos de la Argentina. Está amargo, pero hablan tan bonito que les digo que me gusta mucho.

2. Es navidad de un año cualquiera. En casa de abuela, la calefacción está al máximo. Estoy en bata y zapatillas esperando a que lleguen mi hermana y Pily. Mi tía aprovecha que el lechón está en el horno para llamar a los de la Argentina.

3. En las fotos hay un chico guapísimo que abraza a un señor y a una señora mayor en la playa. Bahía Blanca es Buenos Aires pero no es exactamente Buenos Aires, porque para llegar hasta allí desde la capital se tarda tanto como de una punta a otra de España. No me lo creo, pobrecita mi tía que no entiende nada.

4. Con mi primo Miguel descubro más o menos la música y él todavía no lo sabe. Me presta una cinta escrita con letras gorditas. Silvio y Pablo en vivo en el Estadio Obras en 1984. Después me la devuelves, me la ha mandado mi prima de Argentina. Años después, se la presto a Ander y le digo que me la devuelva pronto, que me la ha mandado mi prima de Argentina.

5. Un día llego a Buenos Aires. Cuando bajo del avión intento llenarme los pulmones de ese aire que dicen que sólo existe cuando una llega a Argentina. Dejo las maletas y bajo a comprarme mi primer alfajor. Es un Jorguito y me lo como en el parque Las Heras mientras pienso así que esto es Argentina. No me gusta el parque.

6. Vuelvo. El primer viaje que tengo que hacer en el trabajo es a Bahía Blanca. Pily me manda el mail de Soledad, que se acaba de casar. Le escribo y le cuento que soy Isabel, que todavía no nos conocemos, que vi a sus abuelos hace unos veinte años. Que soy la prima de Pily, la sobrina de Félix y Juliana y que hace un mes que estoy viviendo en Buenos Aires. Que no sé si ellos les han contado, pero que la visita de sus abuelos fue muy importante para mí; que recuerdo con nitidez aquel mate y mi primer vos. Te parecerá raro, le escribo, pero muchas de las cosas que ahora soy empezaron aquel día. Me responde emocionada y yo tiemblo cuando hablo con ella por teléfono.

7. Soledad viene a buscarme al museo. No puede ser tan linda, no puede oler tan rico. Es mi prima. Es profesora de literatura española y hemos leído los mismos libros. Conozco a mi tía, María Eva, y a mi tío, Jaime. Nos hacemos fotos, nos reímos, jugamos con Luna y hablamos de amor. Es inexplicable la sensación de tener, de pronto, una familia en un país otro.

8. Pasan los meses y muchas cosas más. No he dado señales de vida, a pesar de. Tengo que volver a Bahía y me da vergüenza no haber respondido a emails y llamadas. Cuando llego, Soledad es la Sol de la primera vez y, antes de ir al aeropuerto, tomo un café con leche con unas pastas riquísimas en casa de mi tía. Tengo que salir tres veces para decirle al taxista que vuelva más tarde. No me quiero ir.

9. Dos días después de que me vaya, nieva en Bahía Blanca y Sol me manda un email con fotos de monigotes de nieve.
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3 pensamientos en “

  1. Es de noche. Reviso el correo. Un mail de mi prima Isabel. Está en Argentina y llega mañana a Bahía. Me tiembla la panza de los nervios. Hablamos por teléfono; tiene una voz muy dulce. Mañana nos vemos.Voy a buscarla al Museo. Es muy linda. Nos abrazamos. Cuántas cosas en común tenemos…Isa me trajo un pedacito de España, de mi familia, de mis abuelos, de mis orígenes. Un pedacito de mí.La voy a extrañar.

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