Pessoa

Mata me escribe que “Pessoa me está volando la capocha” y hace unos días Santi publicó esta entrada en el recién estrenado blog del trinomio S-E-J. El último libro que me compré en Brasil fue O livro do desassossego, en una estación de servicio desolada en esa isla gris que los paulistanos llaman belha. Así que toca Pessoa.

Yo no sé cómo descubrí a Pessoa. Sé que mi cuaderno de citas está lleno de frases suyas en una caligrafía que debe de ser la de mis trece años. Son frases que tampoco sé de dónde saqué y en las que habla sobre su proceso de escritura, sobre cómo sus heterónimos explotan hacia adentro y, afortunadamente, no hacia afuera.
Después, Ana, la mejor amiga de mi madre, esa mezcla de misterio y olor a ternura, me recitó unos versos que me encantaron y que apunté en todos mis cuadernos y que resultaron ser una oda de Ricardo Reis. Hoy me recuerda un poco al If de Kipling, pero sigue siendo Pessoa.

Para ser grande, sê inteiro: nada
Teu exagera ou exclui.
Sê todo em cada coisa. Põe quanto és
No mínimo que fazes.
Assim em cada lago a lua toda
Brilha, porque alta vive.

Ricardo Reis, 14-2-1933

Con Egoitz hablábamos de desasosiego. Yo no había leído el libro, pero él me traía frases y recuerdo con nitidez ese libro rojo de Siruela*. Desasosiego era un poco nuestra palabra fetiche. Es curioso recordar esto ahora, porque me parece irreal que en aquellos años de descubrirlo todo a dos tuviéramos espacio para cualquier tipo de desasosiego, por muy nuestra que fuera la palabra. Hoy pienso que entonces ni siquiera habíamos empezado a vislumbrar lo que sería el desasosiego real, este de ahora.
Cuando hace tres años me dije que ya era hora de aprender portugués, fue de nuevo Pessoa y una versión chiquitita del mismo libro, que en teoría eran todos los escritos que no se habían incluido bajo ese título y que, ahora que conozco mejor la historia de la obra, no entiendo a qué correspondían.
Pessoa rompe el lenguaje. Sus frases consiguen enterrarme a la vez en la ternura y en el desgarro. Y, además, dice. Lo dice todo.

* Creo que Siruela no tiene una edición del Libro del desasosiego. Algo que, por supuesto, no invalida la nitidez con la que yo la recuerdo.

** Como lo único que leo en portugués es él y Clarice Lispector, llegué a pensar que tenía que haber nacido en ese idioma para poder deformar la gramática como ellos lo hacen. Después me di cuenta de que, simplemente, estaba leyendo a los mejores.

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3 pensamientos en “Pessoa

  1. Hoy leí en la net que Pessoa pensaba en inglés, presunción sostenida por su niñez en Sudáfrica. Ahora leo esto de la ruptura del lenguaje y pienso que tiene que ver con la lengua madre, tanto en Clarice como en Fernando. Las rupturas siempre tienen que ver con las madres, porque madre hay una sola.

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